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11 días en la tierra de los hombres buenos

Durada: 11 días
Autors: José Ramón García
Web dels autors: Montse i Xavi


Estilo del viaje y datos prácticos


En Octubre de 2006 (año 1.385 del calendario iraní) conseguí mi visado de entrada en Irán, país víctima de los tópicos (¿interesados?) y de la norancia, después de una espera de veinte días tras las gestiones por correo con la Embajada de Irán en Madrid. Dada mi situación actual de jubilado de banca que me permite buscar las épocas fuera de temporada –mucho más baratas y sin agobios- para viajar, y tras haber escudriñado a fondo internet y sus foros de viajeros, fuente importantísima de experiencias viajeras- cuando me disponía a pasar tres semanas con mi mochila atravesando toda Turquía a base de autobuses, me encontré con una oferta en la red que por 99 euros ida y vuelta me metía en Tabriz al norte de Irán desde Estambul con la línea aérea Turkish Air Lines . No me lo pensé y dividí en dos partes el viaje : Primero iría a Irán para viajar desde esta ciudad hasta la zona de Shiraz-Persépolis pasando por Teherán e Ispahán y así recorrer un trozo de la ruta de la seda por donde pasó Marco Polo. Después volvería a Estambul, espectacular ciudad que ya conocía, y haría un pequeño tour, ayudándome de los magníficos autobuses turcos, por Bursa , Esmirna , Efeso , Pamukkale , Kenya , Capadocia , Ankara y vuelta a Estambul para vía Barcelona regresar a Asturias.

Conozco más de una treintena de países en cuatro continentes y he de decir que aunque siempre viajo con un presupuesto ajustado, ha sido una de las experiencias más reconfortantes que he tenido, a pesar de viajar sólo y no dominar más que decentemente el francés –que sirve de poco para andar por el mundo- y un inglés muy básico.

Dado el poco tiempo de que disponía para un país tan grande, me decidí por el circuito antes señalado dejando del lado por falta de tiempo, lugares tan atractivos como Bam -hoy ciudad en reconstrucción por un terremoto reciente- Yazd, Mashad, Kerman o la costa del Mar Caspio.

He de corroborar que esta tierra es la más segura que he visitado –no existe prácticamente la delincuencia y los índices de atracos y robos están cercanos a cero- y la más hospitalaria, ya que he tenido que desechar continuas invitaciones a hogares iraníes, con gran pesar, por falta de tiempo. Las sorpresas agradables que depara este país pueden ser innumerables, desde su amabilidad, educación y hospitalidad sincera, sin rayar nunca el servilismo, hasta la increíble inexistencia del incordie de los vendedores en comercios o en los zocos, que no te persiguen para venderte nada si tu no quieres, algo asombroso tratándose de Oriente.

Gente tan amable y dulce como los cubanos quedan incluso por debajo de los iraníes en cuanto al trato con el turista, bajo mi punto de vista. Por tanto, obvio es decir que al igual que en Cuba lo mejor es la gente, que ayudan al viajero en todo lo que pueden sin pedir nada a cambio.

Otros aspectos positivos que he podido ver en este maravilloso país, al menos para viajar con nuestro euro es lo baratísimo que está todo. He viajado en litera de tren –no es en absoluto anticuado este medio de transporte construido en los años treinta por los alemanes- desde Tabriz a Teherán y desde Teherán a Isfahán por unos 2,50 euros cada viaje, incluida la botella de agua y el chai (té). Antes de salir el tren a su destino cada vagón tiene su empleado uniformado a tu disposición y un jefe de tren vestido también de uniforme que nos recibe a los viajeros, vestido como un carabinero italiano en día de gala, con su banda transversal por la pechera y la cintura. Alucinante. Yo suelo viajar por los noches como método para ahorrarme el coste del hotel siempre que se pueda dormir con una mínima comodidad. Una habitación de un hotel de unas tres o cuatro estrellas -limpios y equivalente a una menos en España- nunca sale por más de 30 euros. Esto es lo único “caro” comparándolo con el resto de gastos, como restaurantes, bebidas –no hay alcohol-, taxis, ropa, etc. La gasolina, he podido comprobarlo in situ, estaba a 800 riales el litro (0,07 euros). Ahora bien hay que indicar que por ejemplo Teherán es una ciudad caótica –el tráfico es infernal y desorganizado y el peatón corre graves riesgos si no anda listo- y bastante contaminada, los coches en su mayoría no tienen catalizadores y el refinado de las gasolinas no es bueno. Las marcas que más abundan son los antiguos Peikan persas que ya no fabrican, los Peugeot (206 sobre todo), algún Citröen , Renault, VW, y los Kia Samand o Pride coreanos fabricados en Irán.

El metro en Teherán tiene previsto tener 5 líneas pero funcionan tres. Es moderno y muy barato. Las líneas de autobuses entre ciudades son algo más caras que el tren, pagándose cantidades de unos 4 ó 5 euros para distancias de unos 600 kms. Abunda la marca Volvo y los hay muy modernos. Las mujeres en las líneas entre ciudades pueden viajar en cualquier asiento, pero en los urbanos tienen que ir en la mitad trasera del vehículo.

Los viajes en avión son otro de los “chollos” para el viajero, ya que los interiores no rebasan los 20 euros para distancias de a veces casi mil kilómetros. He ido desde Shiraz a Teherán y de Teherán a Tabriz, en Iran Air , por unos 35 auros los dos viajes, en aviones Tupolev rusos, muy aerodinámicos de presencia, pero quizá un poco anticuados, aunque eficientes. Parece ser que el boicot americano también alcanza a impedirles la compra de aviones modernos y garantizar el mantenimiento de los mismos. Significar que en los aeropuertos iraníes no existen las incomodidades ni la paranoia registradora de los aeropuertos occidentales. Se embarca rápido y sin problemas.

Hay cajeros automáticos por todas partes para el consumo interior y sus bancos aunque sobrecargados de personal rebosan actividad y están llenos de clientes a todas horas, pero los turistas debemos llevar efectivo pues nuestras tarjetas no sirven, no las admiten- ya que también tienen boicoteo al igual que Cuba por parte del Imperio- y el monto de estas transacciones con las Visas, Master, etc. podrían apropiárselo en el circuito bancario internacional y retenerles los fondos por parte de EEUU, su enemigo mortal, el Gran Satán, que le dicen a los del Pentágono.

En la zona de Tabriz, al norte, aún se habla algo el turco, pero su idioma mayoritario es el farsi o persa, nombre que proviene de la provincia Fars, cuya capital es Shiraz, al Sur. La escritura es como la árabe, de derecha a izquierda, pero el idioma no se parece. Reseñar que no son árabes sino de origen ario, de lo que se muestran orgullosos y no admiten que se les meta en el mismo saco bajo ningún concepto. A poco que se rasque sobre este asunto se percibe que existe un cierto odio ancestral hacia los árabes. Irán significa tierra de los arios. Si se ojean los libros en este país hay que empezar por la última página lógicamente. Sabiendo un poco de inglés, se defiende uno muy bien, ya que ellos, salvo en los grandes hoteles no lo hablan bien aunque es el único idioma que suena por allí, sobre todo entre los jóvenes.

Resaltando algunos aspectos negativos de este hermoso país, en los hoteles tienen televisores con cinco o seis cadenas nacionales que son agobiantes por estar dominadas por la religiosidad impuesta por los mullahs del régimen y son para nosotros ciertamente indigeribles. Aunque en las zonas de hoteles internacionales se ven cadenas europeas y asiáticas e incluso se advierten muchas antenas parabólicas por las terrazas de los edificios. Las habitaciones de los hoteles tienen todas en los techos o paredes una señal de la dirección a La Meca y una alfombrilla para las postraciones de los clientes que sean creyentes. Asimismo siempre hay en el hall del hotel una “prayer room” a modo estancia para orar. Los retratos de Jomeini, y de Jamenei o Jatamí no faltan en ningún vestíbulo de hotel ni de edificios gubernamentales e incluso en la propia calle junto a los de héroes de la guerra contra Irán, que ellos consideran mártires. Me recuerdan a los retratos de Franco y José Antonio que en nuestra niñez nos vigilaban desde las paredes de las escuelas y organismos estatales de aquella España de boina y botijo no tan lejana

Las mujeres deben llevar obligatoriamente todo su cuerpo cubierto menos las manos y cara. Incluso las turistas deben observar esta incómoda costumbre, pero para las afortunadas viajeras que recorran el país, la hospitalidad y amabilidad de los iraníes, compensarán con creces estas molestias durante unos días. A los turistas masculinos sólo se les exige como recato no usar pantalón corto ni camisetas de tirantes. Muchas mujeres iraníes más modernas van maquillada y utilizan pantalones (tejanos, ceñidos,etc) pero deben cubrirlos con una especie de gabán o gabardina más o menos largas. Y se les puede ver a menudo en los almacenes de moda donde todos los productos occidentales se venden. Son muy bellas y de aspecto y rostro europeo en general y muchas dejan ver los cabellos entre sus hermosos pañuelos. Muy recatadas, prudentes, educadas y también cultas ya que todas tienen acceso a la Universidad a la que van en gran número pudiendo ejercer casi todas las profesiones. Las mujeres más a la antigua visten como las monjas de nuestra niñez. El índice de alfabetización es alto y los servicios sanitarios son de cierta calidad según mis informes.

Los hombres , muy educados, comunicativos y en general de barba de varios días -y siempre, siempre, sin corbata- son bastante altos y de porte elegante, visten generalmente a la europea. Todos se esfuerzan por entenderte aunque sea por medio de signos. Su carácter facilita mucho el acercamiento. En política y religión huyen de la polémica, sobre todo en público. Como curiosidad el 31 de octubre del 2006, veo en la TV iraní, a Ahmadinejah espetándonos a los occidentales la siguiente frase: “Si la energía nuclear es buena, debe ser accesible a todos los países”. No me parece ningún extremista.

La gente con la que trabé contacto y sobre todo la juventud generalmente está en el plano político con Mohammad Jatamí que es un reformista que representa el ala liberal del régimen. Los más conservadores y fundamentalistas prefieren al sucesor de Jomeini, Alí Jamenei. Y otros, veteranos, antiguos manifestantes contra el Sha, dejan entrever ahora que añoran aquella época, como está ocurriendo en las repúblicas exsoviéticas.

La gente apenas fuma; parece ser que Jomeini recomendaba no hacerlo, adelantándose a nuestra ministra de Sanidad.

La personas no se tocan para saludarse y menos a las mujeres. Si alguien va con su pareja debe evitar las muestras de efusividad y caricias en público incluso entre europeos, pues no está bien visto. Absolutamente prohibido el ejercicio del ligue con mujeres u hombres iraníes, puede ser fuente de graves problemas. El saludo siempre es con la mano derecha en el corazón y una leve inclinación. Se ven otras razas como azerbayanos, turcos, kurdos etc. de rasgos asiáticos en algunas zonas y ya en el sur abundan los pakistaníes, afghanos,etc.,con vestimenta más oriental. Hay que significar que hay muchos refugiados de los países limítrofes. Si el turista precisa alguna ayuda, al momento y desinteresadamente se acercan a resolver tu problema por encima de todo. Yo lo pude comprobar en la estación de Teherán al perder un billete de tren, ofreciéndoseme toda clase de facilidades en las oficinas de la estación y por otros viajeros. El mismo taxista que me trajo a la estación no me cobró el trayecto al ser menos de dos kilómetros, un desplazamiento que tuve que hacer. Era taxi compartido que se para si tu vas en su misma dirección y tiene asientos libres.

Las calles aunque a veces con algunos defectos en las infraestructuras, están limpias y no hay mendigos. Nadie te acosa para pedirte nada ni siquiera esperan por la propina de un servicio y no ponen mala cara a nadie y menos a los turistas. Están muy interesados por lo que ocurre en nuestros países y cómo no, salen a relucir los equipos de fútbol del Madrid y el Barça e incluso conocen a Fernando Alonso. Pero se muestran preocupados por la imagen manipulada de ellos en el exterior que ellos achacan a la pesada maquinaria mediática e influencia de EEUU y Gran Bretaña, de las que por cierto conservan (eso sí cerradas) las grandiosas fincas de sus antiguas embajadas en pleno centro de Teherán, como restos mastodónticos de la absoluta y asfixiante influencia que ejercieron en este país con el consentimiento del Sha.

Los cines , como en la España de los años sesenta, tienen colas importantes casi todos los días y he comprobado en las propias carteleras que abundan las comedias modernas y los films de aventuras. Las películas americanas al igual que las corbatas no existen. Todos conocemos la importancia de sus interesantes y premiadas películas. Actualmente al igual que en Occidente, están con la fiebre de los móviles y de los DVD, abundando las tiendas de estos artilugios por doquier.

No existen, por supuesto discotecas, lugares de sexo, ni bares que expendan alcohol aunque hay cervezas “sin” con gusto a frutas siendo muy común las colas (existe la Coca Cola) y refrescos así como una especie de yogurt líquido con gas y un poco salado con menta picada, que es la bebida típica, llamada Dugh. También hay excelentes helados con sabor a perfume de rosas.

La mayoría de las tiendas , donde sobresalen la cantidad y calidad de las joyerías, tienen puestos los precios en números farsi que se pueden aprender fácilmente una vez que dominas las diez primeras cifras, algunas perecidas a los nuestras, como el uno o el nueve.

En cuanto a la comida , existe la comida rápida de la calle (kebabs, especies de pizzas, pollos al ast,etc) que sirven junto a platos de arroz adornados con azafrán y pan de pita muy rico parecido a grandes pañuelos. Se puede comer bien y barato en los buffets de los hoteles internacionales , sin estar hospedado, por no más de 6 a 8 euros al gusto europeo y con mucha ensalada. No obstante en cuanto a los restaurantes tradicionales hay dos comidas típicas muy importantes: el dizi, que es un cocido de garbanzos, tomate y carne de cordero, y el Abghust, un potaje de patatas, carne, garbanzos, grasa de culo de oveja (raza especial de allí muy rara) y otras legumbres, comida de forma curiosa, con los dedos y generalmente sentados en altos camastros con respaldo debiendo descalzarse para ello. Lo cual a veces no es muy de recibo debido a los olores que puedan desprender los zapatos que al lado se dejan.

Viajar por la antigua Persia, lleva dentro la emoción y excitación de saberse inmerso en la cuna de las civilizaciones y nombres que ya en el bachillerato nos llamaban la atención: sumerios, medas, sasánidas, selyúcidas ..... Dario, Ciro, Jerjes, Artajerjes, Alejandro El Magno, Tamerlán, Gengis Khan, la Ruta de la Seda, Zoroastro, Susa, Persépolis, etc.


Diario del Viaje

Primer día.
Llegada a Tabriz , capital de la provincia de Azerbaiyán, en avión desde Estambul a hora intempestiva. Taxi (1 euro, 10 kms.) Image a la estación de ferrocarril y esperando que abriera, primeros contactos con la estupenda gente iraní . Una vez sacado el billete para el tren de la noche a Teherán, visita a pié a la ciudad . La propia estación es un monumento. La ciudad es una urbe de más de un millón de habitantes bastante moderna. Visité la Mezquita Azul y la fortaleza Arg-e Alishah bastante deterioraradas dicen por los terremotos, aunque se aprecia bien aún la excelente decoración de los azulejos que revisten la mezquita. Comida en el bazar, paseos por el centro, entrada a teterías y comercios para hacer fotos y vuelta a la estación para tomar el tren con destino a Teherán , en couchette que me tocó compartir con una joven pareja de japoneses, que venían de recorrer media Europa y luego seguían viaje a Pakistán y la India. En el compartimento contiguo unas jóvenes estudiantes iraníes, trataban con curiosidad de trabar conversación con nosotros y con los japoneses, pues una de ellas tenía conocimientos de francés, lo que nos permitió entendernos y charlar hasta que nos fuimos a dormir todos. A la llegada a Teherán intercambio de regalos, fotos y despedida.

Segundo, tercer y cuarto día.
Llegando al Hotel Kowsar reservado por la agencia iraní de Madrid (obligado al hacer el visado) por dos días, voy escuchando las llamadas del muecín desde alguna mezquita cercana por medio de potentes altavoces, para ir haciéndome al lugar.

La primera impresión de la ciudad es negativa, ante tanta circulación caótica (uno de los mayores índices de accidentes de automóviles del mundo), que parece que te atrapa junto con la contaminación y su enormidad, ya que tiene 15 millones de habitantes. Vuelta a la estación para sacar billete para dentro de tres días en el tren nocturno que va a Isfahán. Creo que esta ciudad necesita al menos seis días para conocerla bien. Me voy a hacer la foto a la torre Azadi cerca del aeropuerto cuya silueta en forma de Y griega invertida es representativa de la ciudad. Luego voy al Museo Arquelógico , que es pequeño y dónde se conservan cosas interesantes como un tramo de la escalinata de Persépolis, el excepcional arquero de Susa y el hombre momificado de Marde Kemai así como el mural de Darío I.

Por la tarde visita a la mezquita del Imán Jomeini . Paseos por la avenida Vali-e Asr para ver el ambiente y las colas de los cines. Oscurece muy pronto, a las cinco y media.

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Al día siguiente, espléndido y sin niebla me voy en el metro hasta las afueras a ver el Mausoleo del Imán Jomeini (metro Haram-e Motohar) que aún no está terminado. Entro al “Lugar de reposo” de Su Santidad e hijo, y hago fotos en el interior sin problemas. Se dice que en esta enorme explanada, cuando se celebraron sus funerales se concentraron más de diez millones de personas. No me extraña dada su dimensión. Al lado está el extensísimo cementerio Behesht-e Zahra donde paso largo tiempo viendo las lápidas y a las familias limpiándolas con trapos y agua de rosas y depositando ramos de flores. Algunas familias toman al lado de las tumbas la comida que han traído extendiendo sus manteles en el suelo. Este es el mayor cementerio de guerra del país y la mayoría de los enterrados es gente joven víctimas de la guerra con Irak. De vuelta a Teherán me voy a ver con morbo las embajadas americanas y británica que ocupan enormes extensiones en el centro de la ciudad y están cerradas y vigiladas por jóvenes militares. Algunas pintadas anti-USA figuran por los muros y paredes de los edificios. Aún me da tiempo ver a la puesta del sol en la lejanía, las enormes moles de los montes Elburz , con sus cimas nevadas que separan a Teherán del Mar Caspio

Image Es el tercer día en Teherán, urbe que conserva espléndidas avenidas tipo europeo y barrios residenciales donde viven seguramente personas muy adineradas. Parto por la mañana en autobús hacia el noroeste de la ciudad hasta la falda de la montaña Tochal donde hay una telecabina que me traslada hasta casi cuatro mil metros de altura. Espléndas vistas sobre Teherán contaminado y el volcán Damavand , cumbre de los Elbruz con 5.675 metros que impresiona. Al terminar bajo a ver el Museo Nacional de Joyas pero estaba cerrado ya que no abren todos los días como erróneamente creí. Doy los últimos paseos por la avenidas de Teherán y vuelvo al hotel a recoger la mochila para dirigirme a la estación ya que mi tren para Isfahán sale por la noche.


Me despido de Teherán, esta vez el compartimento del tren tiene seis literas y es algo más incómodo. Trabo amistad con un camionero iraní que me cuenta sus aventuras amorosas por Ucrania, Turquía y las repúblicas del Cáucaso y con unos estudiantes de Teherán muy amables, así como un inquieto viajante de comercio al que le huelen los pies un montón.

Llegada de madrugada a Ispahán y paisaje casi desértico en los alrededores. En el autobús que lleva al centro, dos turistas iraníes que venían a visitar esta bella ciudad desde Teherán me ayudan con su inglés fluido a buscar un hotel al lado del espléndido paseo del majestuoso río de esta bellísima ciudad llamada “la mitad del mundo” por los poetas iraníes.

En cuanto puedo, después de contratar dos noches de estancia salgo a ver sin pérdida de tiempo esta espléndida ciudad que supera con creces la propaganda de las guías de turismo. Es patrimonio de la Humanidad con justicia porque sus maravillosos puentes, sus mezquitas y sobre todo la plaza del Imán Khomeini , que es algo así como un sueño. Quedé prendado de esta plaza y me pasé el día entero en ella y en sus alrededores, extasiándome en la contemplación de sus palacios (Ali Qapu y Chetel Sotun ). Me senté en la casa de té junto a la entrada del Bazar después de comer en un típico restaurante iraní contemplando las espléndidas vistas y los monumentos que la circundan. Tuve tiempo de visitar a un famoso miniaturista llamado Husein Falahi. Este maestro amable me enseñó maravillosas miniaturas sobre hueso de camello y de madera que me dejaron anonadado. Mi presupuesto no pudo premiarle como merecía.

Muy cerca de allí me fui a la “Casa de España” en Isfahán , que así llaman a la tienda de alfombras Nomad Carpets cuyo amable dueño me obsequió con un té riquísimo. Tiene una sucursal en Vigo donde vende sus magníficas alfombras. En esta tienda los españoles pueden utilizar internet gratuito y son muy bien recibidos.

Al día siguiente me dediqué a pasear por las orillas del río Zayandeh y visitar los famosos diez puentes algunos con más de 13 arcos como el puente Sio Se Pol de 14 metros de anchura. Otro puente, quizá uno de los más bonitos del mundo, el puente Khaju tiene 12 metros de anchura con dos niveles de terrazas. Y en el centro con torre y adornos de gran finura decorativa que llegó a tener habitaciones para familias. Concluyo la vista yendo a ver el famoso Minarete basculante, en las afueras, que es el más famoso de Isfahán.

Por la noche salgo en bus (9 horas) con dirección a mi último destino a unos 450 kms., más al Sur y a unos cien kilómetros del golfo Pérsico : Shiraz , la segunda perla de Irán, de obligada visita ya que las cercanas ruinas de Persépolis justifican como Isfahán, por sí solos la visita a Irán.

Aquí me quedo tres noches pues bien valen la pena estar en la ciudad de las flores y los poetas. Es la capital de la provincia Fars, que da nombre al idioma iraní.
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Recalo en el hotel Eram Shiraz , muy céntrico donde me atiende Hosein Soltani, que está aprendiendo español con una profesora cubana tres días a la semana y que se interesa por hablar conmigo para ejercitar su incipiente castellano.

Es una cálida ciudad del Sur con numerosos jardines y extraordinarios monumentos religiosos. Empiezo cerca del bullicioso zoco y me voy a ver la Mezquita Vakil y más tarde me desplazo hasta el mausoleo de Shah-e Cherag, conocido como el Sagrado Sepulcro de Ahmadi , es un centro de peregrinación importantísimo y uno de los más sagrados del país. Actualmente dejan entrar a los no musulmanes y con el debido respeto se puede entrar hasta la tumba del santo procurando al retirarse y con la cabeza baja, no dar la espalda al ricamente decorado sepulcro. Como en un restaurante exótico, en unos antiguos baños al lado de la Mezquita Vakil, a un precio increíble, unos 6 euros. Por la tarde vuelvo a visitar la cúpula y el minarete de Shah-e Cherag iluminados que es un espectáculo maravilloso.

Al día siguiente voy a visitar la Madraza del Jan , que actualmente está en obras, aunque parece ser que está activa como escuela coránica. Después me dirijo a la ciudadela de Arg-e Karim Khan muy céntrica, es como un castillo español con cuatro grandes torres redondas, una de ellas inclinada. Paso al interior y visito sus hermosos jardines y una exposición de fotos antiguas de Shiraz. Al lado visito el pequeño museo Pars en una torre octogonal. La tarde la dedico a visitar la tumba del poeta Hafez, un bello lugar ajardinado donde me encuentro con unos turistas checos y niños y niñas con sus profesores de un colegio de Shiraz. Me hago unas fotos con ellos. En este país hasta los niños son amables y poco revoltosos. Al lado entre surtidores de agua y flores por todos lados hay una hermosa y típica tetería donde preparan pipas de agua y allí disfruto con unas caladas de tabaco sabor mandarina recostado sobre unas hermosas alfombras, por menos de un euro.

Ultimo día en Shiraz, madrugo para hacer la visita a la zona de Persépolis a unos 50 kms. Aprovecho el ofrecimiento del amable Hosein empleado del hotel que me lleva en su vehículo hasta allá por unos 25 euros y me esperará durmiendo en su vehículo mientras yo hago la visita al conjunto monumental.

Saco la entrada y me hacen firmar en una lista donde anotan el nombre de los turistas que visitan el lugar, donde prácticamente a pesar del magnifico día estamos muy pocas personas. Pregunto si hay españoles o han venido estos días algunos y no recuerdan que haya venido alguno desde hace semanas. La explanada al pié de la montaña es impactante sobre todo al ver el paisaje que se extiende a lo lejos visto desde la escalera monumental sobre todo desde el borde de la plataforma. En ese momento se descubre la magnificencia de Persépolis, a pesar del destrozo que les causó el gran Alejandro, en venganza de las invasiones persas a Grecia.

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Una vez superada la doble escalinata monumental se entra por la puerta de todas las Naciones o Puerta de Jerjes sostenida por dos monumentales toros con cabeza humana, que es de clara influencia del arte asirio. Allí mismo, en la parte baja, “los primeros turistas” ya dejaron su huella gamberril con sus graffitis: el nombre de Henry Stanley en 1870 (el de Dr. Livinstong, supongo) y cónsules y militares británicos y rusos.

Recorro con tranquilidad los restos de los palacios de Jerjes , Dario I, el salón de las cien columnas, etc y sobre todo me fijo en los magníficos relieves de la apadana que describen con minuciosidad y detalle a reyes, cortesanos, guerreros, esclavos, etc. Al terminar la mañana sigo a un lugar llamado Naqsh-e Rustam a unos 3 kms. para ver algo único e impresionante: El conjunto monumental situado en el risco vertical de una montaña donde a una altura considerable hay excavadas cuatro cruces inmensas donde están las tumbas de Jerjes, Artajerjes, Dario I y Dario II . Quedo extasiado durante algunos minutos en el llano que hay debajo contemplándolas al lado de una misteriosa torre también excavada.en el suelo. Por allí mismo hice unas fotos con una amable familia jordana que por la tarde se dirigían a visitar en Pasagarda a 140 kms. La tumba de Ciro el Grande.

Image La tarde la dedico a recorrer los bellos jardines de Shiraz, echar un último vistazo a los minaretes y esbeltas cúpulas bellamente revestidos con azulejos azules y blancos y hacer alguna compra de recuerdo. Me retiro pronto ya que al día siguiente salgo hacia Tabriz en avión haciendo escala en Teherán y continuar después hacia Estambul para hacer un circuito de diez días por el centro y Oeste de Turquía. Desde el avión, sobrevolando Teherán me despido con la suerte en un magnífico día que me permite observar las imponentes cumbres de los Elbruz dominando la gran ciudad, y detrás de ellos, a lo lejos, diviso las azules aguas del Mar Caspio desde mi ventanilla a la derecha del avión.

Espero volver algún día a visitar este contradictorio y fascinante país, y deseo que su juventud , que ya vota a partir de los quince años, y donde los menores de 25 años son el 70% de su población, aseguren, aunque sea lentamente la apertura. Setenta millones de iraníes posiblemente estén gobernados por dos millones de cretinos con turbante, lo que es una pena ya que este es un refinado país con una cultura y civilización increíbles.

Pero en estos momentos la más grande catástrofe que podría suceder en Irán sería ver desembarcar esas hordas de yanquis mal desengordados, que no conocen de la historia del mundo más que el 4 de julio y el día de acción de gracias.

... Once días en Irán, once días en un maravilloso país de hombres buenos.
 
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